Constituciones y Españas en las monedas de Isabel II
Isabel II y su madre regente, María Cristina, heredaron una situación verdaderamente complicada cuando falleció Fernando VII en 1833. La Pragmática Sanción de 1830, que permitía heredar el trono de España a Isabel II en vez de a Carlos María Isidro, dio lugar a las guerras carlistas. Fueron éstas unas guerras entre conservadores federalistas y liberales centralistas disfrazadas de guerras dinásticas.
Las turbulencias de la época se vieron reflejadas en la producción monetaria de España. Las primeras monedas a nombre de Isabel II (1834-1836) eran totalmente continuistas con las últimas monedas de Fernando VII. Simplemente hubo un cambio de busto de un monarca por el siguiente. Todo seguía aparentemente igual, incluyendo las leyendas: “Isabel 2ª por la Gracia de Dios – Reyna de España y de las Indias”.
Nos podemos fijar que en estas primeras monedas no hay ninguna referencia a la Constitución. El motivo es que España no era un país absolutista cuando falleció Fernando VII. María Cristina, en un intento de contentar a liberales y conservadores, otorgó un Estatuto Real en 1834. Esta era una especie de Constitución que emanaba de la propia Corona y que cedía voluntariamente una serie de poderes a las Cortes pero sin definir derechos a los ciudadanos. El poder provenía de la Corona y, por eso, en las monedas de 1836 y anteriores no aparece ninguna cita a la Constitución: la monarca solo se debía a la Gracia de Dios.
Este Estatuto Real no fue suficiente para el sector liberal quien, tras el Motín de la Granja de San Ildefonso en mayo de 1836, instauraron por tercera vez la Constitución de 1812. Por eso, los cuartos y las pesetas catalanes –que se comenzaron a acuñar el 11 de septiembre de 1836– citan a Isabel II como reina constitucional desde un principio. El resto de las monedas españolas tendrían que esperar hasta 1837 para ver a Isabel II como “Reina de las Españas por la Gracia de Dios y la Constitución”.
También nos puede sorprender que se cite a Isabel II como reina de España y de las Indias: toda la América continental se había independizado de España en una guerra que concluyó definitivamente en 1826. No obstante, España no reconoció la independencia de ningún país hispanoamericano hasta la regencia de María Cristina, muestra clara del relativo aperturismo que supuso la nueva monarca con respecto a su difunto marido. El primer país americano que vio su independencia reconocida por España fue México, con un tratado de amistad firmado el 28 de diciembre de 1836.
Por eso, hubo un cambio de leyenda a partir de 1837 en el que se cita a la Isabel II como “Reina de las Españas”. De esta forma, se evita la alusión explícita a las Indias y se usa un término más ambiguo durante el resto de su reinado. No sería hasta la llegada de la peseta, nacida en 1869 tras la Revolución Gloriosa, cuando las monedas incluyen la palabra “España” en singular. A Amadeo I y a los siguientes monarcas se les cita, simplemente, como “Reyes de España”. Curiosamente, no todos los países hispanoamericanos habían sido formalmente reconocidos como independientes por entonces: España no reconoció la independencia de Perú hasta 1879 y la de Paraguay hasta 1880.
